jueves, 1 de octubre de 2015
Venezuela:
Historia y Política
Año 3.
N°94
Pedro Frailán (*)
(*)
frailánp@uvm.edu.ve
14. Serán todos como
paja que devora el fuego, ninguno de ellos podrá salvarse de las llamas. -y no
serán brasas para el pan, o brasero para calentarse. Isaías, 47
Constitución de 1936
A Eleazar López Contreras le correspondió por un espacio de cuatro
meses, concluir con el periodo constitucional (1929 – 1936) que le correspondía
al fallecido Presidente Juan Vicente Gómez. De verdad que no fue nada fácil.
Porque, primero que nada le tocó calmar
las ansias del poder de la familia, como de los sectores más ortodoxos del
gomecismo. Además los habitantes del
país sentían la necesidad de establecerse en un sistema de libertades.
Es por ello que en los primeros meses del año 1936 se producen una serie
de protestas, de la cual López Contreras a pesar de ser un militar de carrera
nos responde con represión. Si no le pide al pueblo tranquilidad y paciencia
para ir solucionando progresivamente los problemas de aquí sus palabras “calma
y cordura”. Es por primera vez que un presidente mira los males de la nación y
sobre ello se hace un diagnostico para solucionar la problemática.
Producto de este estudio el 21 de febrero de 1936 le presenta al país su
programa de gobierno conocido en nuestra historiografía como: el “Programa de
Febrero”. En primer lugar revoca la suspensión de garantías, que era un anhelo
del pueblo que quería vivir con esta normalidad constitucional. También se
promueve un plan social en las áreas de higiene pública, desarrollo en vías de
comunicación, en educación autonomía universitaria, agricultura y cría, una
nueva política fiscal y comercial, obras públicas y seguridad jurídica.
Para el 25 de abril de este año López Contreras es elegido Presidente por
el Congreso, como lo señalaba la Constitución de 1931 para el periodo de (1936
– 1943). Al iniciarse este gobierno el propio Presidente plantea una nueva
Reforma Constitucional. Es en esta ocasión
le demuestra al país, que su acción
no es la misma de su antecesor de hecho, su uniforme militar es retirado de su
vida, vistiendo como un civil en donde representaba a un país en su totalidad.
La Constitución de 1936 es sancionada por Congreso el 16 julio por
promulgada por el ejecutivo el 20 del mismo mes. Este Texto Constitucional, va
a transformar al Estado Venezolano, es a partir de este momento que el derecho
político nuestro se va a modernizar y actualizar a la realidad social,
económica, política y cultural de la nación. Lo primero se va a trastocar es el
periodo presidencial, que reduce de siete años a cinco, prohibiendo la
reelección inmediata como también a los familiares de uno hasta el cuarto grado
de consanguinidad y segundo de afinidad artículo 95.
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Constitución de 1936 |
También se eleva a rango constitucional la Ley de Servicio Militar Obligatorio, pero además reitera
la apoliticidad del ejército que debe de permanecer acuartelado. No debe de ser dirigido por una misma
persona, salvo por el Presidente de la República que le corresponde ser el
Comandante en Jefe del Ejército Nacional consagrado el artículo 44. Cuando una
autoridad sea usurpada ese acto constitucionalmente es nulo.
Despiece.
Con relación al nombre de la República se mantenía con lo señalado en la
Constitución de 1864, Estados Unidos de Venezuela, al igual la división
territorial que se integraba por veinte estados un territorio federal y
dependencias federales. Se abre un titulo el IX para plantear la reforma a esta
Carta, que se puede hacer, por reforma total, parcial o vía enmienda. Señalada
en los artículos desde el 126 al 133, tuvo un total de 154 artículos.
Sumario.
Mariano
Picón Salas consideró que el siglo XX en Venezuela se inicio prácticamente a la
mitad. Justamente con esta Constitución el Estado Venezolano, se actualiza
interpretando la realidad de esto nuevos tiempos. Sale del oscurantismo
cultural y político producto de regímenes autocráticos y autoritarios.
Referencia
Bibliográfica.
Otero
Mariñas, Luís. Las Constituciones en Venezuela. Constitución de 1936. Ediciones
Cultural Hispánica. Madrid. 1965.
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